Leyente | Memoria, presencia y acompañamiento
Leyente | Memoria, presencia y acompañamiento

Leyente: memoria, presencia y acompañamiento
Un libro no empieza el día que se imprime. Empieza mucho antes, cuando alguien decide poner por escrito una memoria, una historia, una investigación o una experiencia que considera valiosa.
En Ediciones Algorfa entendemos la edición como un proceso de acompañamiento. No trabajamos con textos aislados; trabajamos con personas, con trayectorias y con contextos concretos.
Leyente nace desde esa forma de estar en el oficio.
...
Gran parte de los proyectos que llegan a nuestras manos tienen un vínculo directo con la memoria: memoria cultural, memoria local, memoria colectiva o memoria personal. No siempre se trata de grandes relatos históricos; a veces son historias cercanas, investigaciones vinculadas al territorio o testimonios que ayudan a comprender mejor de dónde venimos.
Publicar no es solo poner un libro en circulación. Es preservar una parte de esa memoria para que no se pierda.
Cada edición es, en cierto modo, un acto de responsabilidad. Cuando decidimos trabajar un texto, asumimos que estamos contribuyendo a fijar algo en el tiempo. Y eso exige rigor.
El acompañamiento al autor
No concebimos la edición como una relación distante. Desde el primer contacto hasta la presentación pública del libro, existe un diálogo constante con el autor.
Revisión del manuscrito, sugerencias, ajustes, decisiones de diseño, elección de formato, planificación de actos… todo forma parte de un proceso compartido.
Acompañar no significa imponer. Significa orientar, ordenar y reforzar el texto para que alcance su mejor versión posible sin perder su voz.
Esa cercanía forma parte de nuestra identidad. No trabajamos en cadena ni por volumen. Cada libro tiene un recorrido propio.
Presencia real
La edición no termina cuando el libro sale de imprenta. Continúa en librerías, en ferias, en presentaciones, en encuentros con lectores.
Creemos en la presencia física. En el contacto directo. En mirar a la cara a quienes leen y a quienes escriben.
Esa dimensión cercana es esencial. No entendemos el libro como un producto que se lanza y se abandona. Nos interesa su recorrido, su recepción y su vida posterior.
Leyente recoge esa forma de trabajar: cercana, atenta y vinculada al territorio.
Patrimonio y territorio
Trabajar desde Andalucía, y concretamente desde nuestro entorno más próximo, no es una limitación. Es una raíz.
Muchos de los proyectos que impulsamos tienen relación con el patrimonio cultural, histórico o social del lugar. Creemos que la edición puede contribuir a fortalecer la identidad colectiva y a poner en valor aquello que a veces pasa desapercibido.
El libro es una herramienta poderosa para fijar conocimiento, para ordenar investigaciones y para dar forma a relatos que, de otro modo, quedarían dispersos.
En ese sentido, cada publicación es también una pieza dentro de un conjunto mayor.
Cuidar el objeto
Además del contenido, cuidamos el libro como objeto. El diseño, el papel, la cubierta y la maquetación no son decisiones superficiales.
Un libro bien editado transmite respeto hacia el autor y hacia el lector. La sobriedad, la claridad y la coherencia visual forman parte de nuestra forma de trabajar.
No buscamos estridencias. Buscamos equilibrio.
Una forma de estar en el oficio
Leyente no es solo un nombre. Es una manera de entender la edición: con cercanía, con responsabilidad y con atención al detalle.
No aspiramos a la producción masiva ni a la novedad constante. Aspiramos a construir un catálogo coherente, donde cada libro tenga sentido dentro de un conjunto.
Editar es escuchar, ordenar y acompañar.
Y esa es la línea que seguimos construyendo.





